Fidel tiene madera

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El pasado 13 de agosto resultaba inevitable la referencia y el concilio. La inmensa mayoría de las televisoras del planeta, amanecieron con un tema en común. Nadie puede evadir el recuerdo, incluso, aquellos que lo vilipendiaron a lo largo de sus 90 años de existencia: Fidel Castro Ruz. El comandante es inmortal por derecho propio, y desde esta Cuba que él supo ubicar bien alto en la órbita del planeta, los cubanos y el mundo entero, festejamos su presencia.

El historiador Eugenio Suárez, al centro, acompañado de Alfonso Moya y Ramón Bermúdez,
presidente del ICRT y un especialista del CPLL de La Habana, respectivamente. Fotos del autor

El Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL) de La Habana y el comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), celebraron el acontecimiento con un panel sobre la figura del líder de la Revolución del 1959, en el espacio Dialogando, acontecido en la sala Che Guevara de la institución.

El Dr. en Ciencias Históricas Eugenio Suárez, director de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, realizó un sentido acercamiento a la humildad del hombre que reposa eternamente, en el cementerio de Santa Ifigenia.

“Se distinguió siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante. Fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas de gigantes el himno de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”.

Así comenzó Eugenio, autor de varios libros significativos sobre Fidel y estudioso de su vida y obra, en alusión a la valoración académica realizada por la directiva del Colegio de Belén al joven Fidel, al concluir su estancia en el mismo.

Esa madera de la que hablaron los religiosos de Belén enraizó en la figura de un hombre ausente de vanidad y pose durante toda su larga vida. Viniendo de una familia adinerada, nunca presumió de exquisiteces, mostró austeridad y siempre estuvo al lado del desposeído.

“Nunca presumió de sus logros y reconocía sus fracasos. Actuó sin orgullos. Era una persona sencilla. No se enorgullecía de lo que hacía. Su humildad se revelaba en la falta de interés personal por acumular bienes materiales, en su desprecio y lucha permanente contra toda manifestación de culto a la personalidad y, sobre todo, en la réplica de la ética martiana”, subrayó Eugenio.

Eugenio firmó ejemplares del libro Un solo camino, una sola línea revolucionaria. 1868-2018. Fidel Castro.

Sorprendió a los cubanos y al mundo la declaración leída el 3 de diciembre de 2016 por el entonces presidente de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, sobre la decisión —estando en vida— de Fidel de renunciar a que su nombre honrara cualquier institución o monumento.

Alentó el conferencista a seguir el ejemplo del Comandante en Jefe: “Tenemos que luchar para parecernos a él de forma absoluta. Cuando decimos, ¡yo soy Fidel!, ¿qué quiere decir eso?, que tenemos que tener todas sus cualidades. Fidel significa verbo y acción”.

Varios instantes en los que Fidel dio muestra de esas cualidades, fueron mencionadas por Suárez. Ejemplificó su entrada triunfal a La Habana en la Caravana de la Libertad, el 6 de enero de 1959, se le había preparado un busto con su rostro a la entrada del campamento Columbia, hoy Ciudad Libertad. La reacción del líder no se hizo esperar: ordenó retirarlo.

Ese era Fidel, el hombre sin orgullo y vanidad que recién graduado de abogado, decidió defender a los pobres. Es un hombre del que siempre se hablará eternamente en presente.

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