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Estudio destaca importancia y retos de la categorización científica

El Sistema de Ciencia, Tecnología e Información (CTI) se encuentra en pleno proceso de transformación, con políticas recién aprobadas, que buscan recuperar el crecimiento del potencial científico y tecnológico.

El máximo nivel de dirección del país promueve un sistema de gestión de gobierno basado en ciencia e innovación, con el acompañamiento de científicos e investigadores, en todas las tareas de impacto económico social

La certificación de competencias profesionales como investigadores constituye una necesidad para incrementar el impacto de los resultados científicos e implica fortalecer la capacidad de análisis y la solución de problemas con ciencia e innovación.

Así lo define el artículo Retos de la categorización científica para contribuir con el desarrollo sostenible en Cuba, publicado en la Revista Científica de la Universidad de Cienfuegos, Volumen 14, Número 4, de julio- agosto de 2022.

Los investigadores son profesionales que trabajan en la concepción o creación de nuevos conocimientos, productos, procesos, métodos y sistemas y en la gestión de proyectos, donde todo el personal empleado directamente en investigación y desarrollo (I+D) debe ser contabilizado, así como las personas que suministran servicios directamente relacionados con actividades de I+D, por ejemplo, directores, especialistas, técnicos de laboratorio, administradores y personal de oficina, indica el artículo.

El análisis de un equipo de investigadores destaca, por un lado, que en el momento histórico actual, la ciencia y los científicos cubanos tienen nuevos retos y responsabilidades, y por el otro, alerta que parte significativa de este potencial disperso aún no se contabiliza y llama a que desde las políticas públicas de  ciencia,  tecnología  e  innovación  se  trabaje  intensamente  para  revertir  esta  situación.

A su vez, llama la atención sobre el hecho de que Cuba, con los 7 957 investigadores que tiene actualmente (2020), se queda muy por debajo de las cifras regionales (ONEI, 2021), ubicándose en el percentil 60 con 1.5 investigadores por cada 1000 de la Población Económicamente Activa (PEA).

“La ciencia y los científicos tienen en el momento histórico actual de Cuba responsabilidades nuevas, porque hay un nuevo contexto. El mundo económico del 2022 no es el de 1960: La globalización de la economía nos obliga a incrementar aceleradamente la fracción de nuestro Producto Interno Bruto (PIB) que realizamos en el comercio exterior. Ello trae el imperativo de competitividad a escala global de nuestros productos y procesos productivos, competitividad que la ciencia y los científicos tienen que garantizar”, argumenta la publicación.

El Sistema de Ciencia, Tecnología e Información (CTI) se encuentra en pleno proceso de transformación, con políticas recién aprobadas, que buscan recuperar el crecimiento del potencial científico y tecnológico, fortalecer la conexión entre los actores, en particular, con las empresas y los procesos de gestión, vinculando los ingresos de los participantes de los proyectos y sus instituciones con el impacto de su producción científica y del proceso de innovación, en correspondencia con el modelo de desarrollo económico social hasta el 2030 y lo mandatado en los documentos programáticos del estado y el gobierno cubano sobre la actividad de ciencia, tecnología e innovación.

El colectivo de autores señala que aunque la calidad del proceso de otorgamiento de categorías científicas se ha incrementado, como consecuencia de la mayor experiencia de sus participantes, se mantienen dificultades para alinear los resultados de la ciencia con el desarrollo económico social.  

Por otra parte, advierten, el  proceso  de  categorización  científica  se  concentra  en  muy pocos organismos y territorios, lo que demanda su uso extensivo  en  el  resto  de  los  sectores  y  territorios  como  alternativa  para  alcanzar  el  desarrollo  económico  social  del país aplicando ciencia e innovación.

La distribución de categorizados por provincias también muestra grandes diferencias, centrándose en La Habana y Artemisa, en el occidente, y Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín, en la región oriental, coincidiendo, en algunos casos, con los territorios que tienen mayor número de Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ECTI) y en otros en los cuales se emplea intensivamente el conocimiento en función de sus prioridades territoriales y nacionales.

Sin embargo, destacan, el resto de las provincias, aún no alcanzan niveles óptimos en este sentido, aunque se destacan en el desarrollo de algunos sectores Villa Clara y Mayabeque. En el caso de la Isla de la Juventud, se debe intencionar significativamente la certificación de competencias de sus trabajadores vinculados a la actividad de ciencia.

Además, enfatizan, en la mayoría de los categorizados el impacto de las investigaciones que realizan es muy pobre aún, los resultados generalizados en el país no son suficientes y no logran transformar la vida económica social de la población. Se evidencia cierta pasividad en algunos sectores priorizados, en los que hoy no se percibe un avance significativo en sus resultados, pues, en parte, se debe a que no estimulan la categorización científica y tecnológica como política institucional, ya que consideran que su objetivo principal es la producción y no la formación de competencias de sus trabajadores.

Ante ello, señalan como retos lograr que la categorización científica se constituya como un elemento imprescindible para fortalecer la conexión ciencia-economía e impulsar el desarrollo económico social de forma sostenible en todos los sectores y territorios del país y extender el proceso de categorización científica a todos los sectores y territorios, fortaleciendo la interconexión entre el personal involucrado en la investigación y la innovación de manera que garantice el cierre de ciclo productivo, genere productos y servicios de alto valor agregado, especialmente en aquellos sectores exportadores y que, por su naturaleza, requieran del uso intensivo del conocimiento.

Igualmente, consideran imprescindible informatizar el sistema nacional de categorización científica y tecnológica y establecer su registro público, como vía para eliminar las trabas existentes a la hora de confeccionar y entregar el expediente científico, así como el traslado hacia la Comisión Nacional.

Cita sugerida del artículo: Zamora Rodríguez, M.L., Lage Dávila, A., Jiménez Cárdenas, A.E. & Lodos Fernández, J.T., (2022). Retos de la categorización científica para contribuir con el desarrollo sostenible en Cuba. Revista Universidad y Sociedad, 14(4), 69-82.

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