¿Qué es para ti pensar como país?
Que el problema de uno se convierta en el de todos; que no sea indiferente el dolor ajeno, lo mal hecho, la chapucería; que duela lo que dañe a Cuba, lo que no le aporta, lo que la denigra; que el egoísmo no comande las acciones diarias, y sí la solidaridad; que la opinión de cada uno sea escuchada, desde el respeto siempre.
Que primero sea Cuba y luego el pedacito de cada cual; que la cotidianidad y su agotamiento no aflojen las ganas de seguir empujando; que el trabajo sea impulso y estímulo para fundar todos los días; que la decencia sea motivo para el enaltecimiento; que los buenos días, las gracias, el por favor, el pase usted, se conviertan en lengua diaria.
Que la participación no sea rareza; que la responsabilidad nazca del deber y también del corazón; que dar el paso al frente no convierta en kamikaze; que el interés de todos sea razón para postergar el deseo personal; que el control popular prevalezca y mirar hacia un lado jamás sea opción. Porque para pensar como país hay que implicarse siempre.





