¿Cómo se gestiona el ecosistema costero?

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Uno de los principales escenarios de trabajo del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de Camagüey (Cimac) se localiza en la actualidad en la zona de desarrollo turístico de la cayería norte y en el resto de las playas, ecosistemas que por su fragilidad requieren de un monitoreo constante para su protección.

Nereida Junco Garzón, directora de la institución, explica que esos lugares están sometidos a procesos erosivos, tanto por causas naturales como por el impacto de la actividad humana, cuyas consecuencias es preciso minimizar con una acción responsable, que les permita conservar o recuperar sus excelentes atributos.

Se trata, según el inventario provincial, de un conjunto de 58 playas arenosas con una extensión de más de 110 kilómetros a lo largo de las costas norte y sur del territorio, y de los cayos pertenecientes a los archipiélagos Jardines del Rey y Jardines de la Reina, una parte de las cuales son prácticamente vírgenes.

Especial atención, por el cambio ostensible de sus rasgos naturales con el paso del tiempo, se le ofrece a la playa de Santa Lucía, principal balneario de la provincia y, por tanto, expuesto al actuar no siempre consecuente de entidades y personas por falta de percepción, desconocimiento o irresponsabilidad.

«Allí existe una red de monitoreo con 47 puntos, que permite obtener referencias sobre las transformaciones en el ecosistema, información que se comparte con los entes decisores para la adopción de medidas educativas, legales, de carácter ingeniero u otras», informa Isis Hernández Sosa, especialista del Cimac.

El programa multisectorial de gestión ambiental de esa zona costera incluye el restablecimiento de los frentes de playa, la restauración de las dunas, la construcción de pasarelas, la eliminación de especies invasoras y la rehabilitación de las zonas, donde se demolieron construcciones de estructuras rígidas.

Se buscan alternativas, además, para minimizar el impacto negativo en la pérdida de arena por la limpieza inadecuada de la playa, una solución que urge encontrar, a partir del empleo de equipos más idóneos, para no causar molestias por la alta acumulación de desechos de pastos marinos en las áreas de baño.

Tales experiencias, positivas y negativas,se aprovechan por los especialistas del Cimac para encauzar proyectos y servicios científico-tecnológicos, que respalden, para bien, el notable crecimiento de las inversiones turísticas y de aseguramiento en los cayos Cruz y Romano, al norte de esta provincia.

PRECISIONES:

– Los vertimientos de arena en la playa de Varadero, en Matanzas, de más de un millón de metros cúbicos, entre 2008 y 2012, han  beneficiado 11 kilómetros de playa.

– En el destino turístico de Jardines del Rey, en Ciego de Ávila, en 2016, fueron vertidos 630 000 metros cúbicos de arena a lo largo de seis kilómetros de costa, recuperando Playa El Paso, en Cayo Guillermo, y Flamenco y Las Coloradas, en Cayo Coco.

– En Cayo Las Brujas y Cayo Santa María, en Villa Clara, entre 2017 y 2018, se rescataron y protegieron siete kilómetros de costa, con el aporte de 730 000 metros cúbicos de arena en cinco sectores de playa.

– Para el periodo 2016-2030 se avanza en los estudios y proyectos ejecutivos de recuperación de las playas en los principales polos turísticos del país: Playas del Este, Varadero, Villa Clara, Jardines del Rey, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Cayo Largo y Ancón.

– Desde 2017 y con una proyección hasta 2100, concebido como un sistema único, se prevé incrementar los espacios de playa y proteger las zonas costeras y las infraestructuras existentes próximas a ellas, de los efectos de la erosión.

Fuente: CubaDebate

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