Contragolpe a la erosión

Como han difundido Granma y otros medios de prensa, la conservación y recuperación de las playas arenosas es una de las tareas contenidas en el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado abril.

Más allá de su importancia en el desarrollo del turismo y representar una de las opciones recreativas preferidas de la población cubana, estas constituyen verdaderas barreras naturales para proteger a la zona costera del oleaje ocasionado por los huracanes y otros eventos meteorológicos, y de la progresiva elevación del nivel del mar. Tales razones fundamentan la prioridad que el Gobierno revolucionario concede a la rehabilitación y salvaguarda de las mismas.

Pero al igual que sucede en muchos países del mundo, las playas cubanas no escapan a los efectos adversos de su más acérrimo enemigo: la erosión.

Según las investigaciones desarrolladas dentro del Macroproyecto sobre Peligros y Vulnerabilidad Costera para los años 2050 y 2100, dicho proceso está presente hoy en más del 80 % de ellas, con un ritmo promedio estimado de retroceso de la línea de costa de 1,2 metros por año.

Favorecida en gran medida por acciones inadecuadas del hombre, básicamente la construcción de obras sobre la duna natural, la tala de la vegetación costera, y la incorrecta ubicación de espigones de entrada de canales y dársenas, la erosión responde también a una disminución de la cantidad de sedimentos en los sistemas costeros, tendencia asociada a las transformaciones ocurridas en las barreras de arrecifes y a otros cambios ambientales, que repercuten de manera desfavorable en el mecanismo natural de abasto de arena.

Tomando en cuenta lo anterior, el suministro artificial de ese recurso se plantea como la alternativa ingeniera más recomendable y ventajosa para contrarrestar los efectos de la erosión en las playas y lograr restablecer las condiciones físicas, paisajísticas y de uso que las caracterizan.

LOABLE EXPERIENCIA

Bajo la guía de científicos del entonces Instituto de Oceanología (se fusionó con el Centro de Bioactivos Marinos para formar el actual Instituto de Ciencias del Mar), los primeros vertimientos artificiales de arena con ese fin comenzaron en diversos tramos de Varadero en 1987.

Apenas una década después, la labor fue asumida por la Empresa Inversiones Gamma S.A., del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), la cual tuvo a su cargo la ejecución de los trabajos en la renombrada playa durante los años 2008, 2009, 2010 y 2012, depositándose más de un millón de metros cúbicos de arena en un área aproximada de 11 kilómetros de costa.

El doctor Ernesto Tristá Barrera, director de la División de Ingeniería Costera de la entidad, dijo a Granma que esas acciones forman parte del Programa Nacional de Recuperación de Playas, conducido por el Citma, y han propiciado una marcada recuperación de los puntos afectados por la erosión, sobresaliendo entre otros impactos favorables, la ampliación y mantenimiento de los indicadores de calidad requeridos en la franja donde se asientan los bañistas, y la excelente conservación de las dunas, principal elemento para asegurar la estabilidad de la arena.

«Ya en el verano del 2016 y mediante la contratación de un moderno equipamiento perteneciente a la compañía holandesa Van Oord, emprendimos una nueva campaña de suministro artificial de arena en las playas El Paso, en Cayo Guillermo, y Flamenco y Las Coloradas, en Cayo Coco, pertenecientes al archipiélago Jardines del Rey, al norte de la provincia de Ciego de Ávila», precisó.

Las labores duraron algo más de tres meses, periodo en el cual fueron tirados 834 000 metros cúbicos a lo largo de 6,5 kilómetros de playa.

De acuerdo con lo expresado por el doctor Tristá, la arena a depositar fue extraída de dos zonas previamente estudiadas por especialistas de Inversiones Gamma S.A., localizadas en la plataforma submarina al norte de ambos cayos.

En todos los casos, argumentó, hacemos una comprobación rigurosa de la compatibilidad del material sacado de allí con el de la arena nativa presente en las playas que recibirán el vertimiento.

«Antes de la realización de los trabajos retiramos las sombrillas, tómbolas, bicicletas acuáticas y demás mobiliario para minimizar las posibles interferencias. Una vez concluidos, volvemos a colocarlos en sus sitios habituales».

Junto con mejorar y ampliar el espacio de la playa en el área de Sol, una parte de la arena depositada va a parar a la duna por el empuje del viento, mientras otra lo hace en dirección a los llamados bancos de arena.

Ello propicia que las olas rompan mucho antes de llegar a la costa y la playa esté mejor protegida, afirmó el doctor Tristá.

Con la ejecución del suministro artificial en Cayo Coco y Cayo Guillermo, logró aumentarse la franja de playa frente a la infraestructura hotelera en unos 40 metros, cuando antes apenas rebasaba los cinco metros de ancho.

Sobre las perspectivas para el periodo 2017-2030, el experto resaltó que se avanza en la concepción de nuevos proyectos de vertimientos de arena en importantes polos turísticos del país, como son Playas del Este, en la capital; el propio Varadero, Guardalavaca, en Holguín; Santa Lucía y Cayo Sabinal, en Camagüey; Ancón, en Sancti Spíritus, y Cayo Largo.

Igualmente y en correspondencia con lo estipulado en el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático o Tarea Vida, el proceder será empleado en el rescate de las playas Guanimar, Majana, Cajío, Mayabeque, Rosario, Caimito, Tasajera, El Salado, Canímar, por citar algunos ejemplos.

Granma tuvo la primicia de conocer que para finales del venidero mes de septiembre han sido programados vertimientos de arena en las playas Caracol y Salina, en Cayo Las Brujas, así como en Piedra Movida, Las Coloradas y Piedra Blanca, en Cayo Santamaría. El volumen planificado asciende a 728 000 metros cúbicos.

 

Por Periódico Granma

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