1815- Nace Mariana Grajales

De esta mujer de grandes valores se ha dicho, que “conoció los horrores de la esclavitud en contacto con el sufrimiento de hombres y mujeres esclavos, que permanecían encerrados como animales, en el llamado presidio de cimarrones, que estaba muy cerca de su casa en Santiago de Cuba”.

La describen “robusta, más bien de baja estatura, nerviosa, de movimientos ligeros”. Ayudaba a la familia en la atención a los cultivos, sin descuidar la casa, siempre ordenada y limpia. Vestían ella y los hijos con la mayor pulcritud. Era tierna y bondadosa, e inflexible en la disciplina. Había nacido el 12 de julio de 1815, según consta en partida bautismal que se halla en el folio 99 del Libro 9 de la parroquia de Santo Tomás Apóstol, de Santiago de Cuba. Hasta hace poco, se reconocía como fecha de nacimiento el 26 de junio de 1808, de acuerdo con la tradición oral.

Todos los hijos de Mariana Grajales y Marcos Maceo acudieron al llamado hecho por Céspedes en La Demajagua. El padre, Justo, Julio y Miguel cayeron en la contienda del 68; en la Guerra Chiquita, pelearon José, Fermín y Cholón, los dos últimos fallecieron en los años del reposo turbulento. También en la Tregua Fecunda dejaron de existir Mariana y Baldomera. Antonio y José volvieron a la manigua en 1895 al llamado de Martí y encontraron la muerte en San Pedro y Loma del Gato, respectivamente. Felipe, Tomás, Dominga y Marquitos pudieron ver el fin de la dominación española en Cuba. Antes de partir para la Guerra Grande, Mariana había hecho jurar a todos “liberar a la Patria o morir por ella”. Juramento que determinaría la acción de esta familia heroica y que encontraría eco en las siguientes palabras del Titán: “El ideal de toda mi vida, y por el que estoy dispuesto a morir, es y será siempre, la independencia de Cuba”.

El ejemplo de Mariana Grajales nos llega, como la forjadora de esa pléyade de guerreros, que “con los ojos de madre amorosa”, como la calificó José Martí, educó a sus hijos en el amor a Cuba, por la que ellos dieron hasta la última gota de su sangre generosa.

 

Fuente: Portal Cuba.cu

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